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Cuando el fallo aparece al salir de Valencia

En el día a día por la ciudad, donde todo es llano, el motor rara vez pide toda la presión del turbo y un sensor que mide un poco mal pasa desapercibido. El problema sale a la luz en carretera con carga: subiendo por la A-3 hacia Buñol y Siete Aguas con el coche lleno, adelantando o con remolque. Es entonces cuando la centralita pide presión alta, compara con lo que dice el sensor y, si los números no encajan, mete el modo avería.

Por eso muchos clientes nos cuentan lo mismo: el coche va perfecto en la ciudad y se apaga de fuerza a mitad de subida. Para reproducirlo no basta con conectar la máquina en el taller; hay que salir a una carretera con pendiente y grabar los datos mientras el motor trabaja de verdad.

Lo que se suele confundir

Un manguito del intercooler rajado, una abrazadera floja o el tubito de vacío que mueve la válvula del turbo producen exactamente el mismo aviso que el sensor. Antes de pedir la pieza presurizamos el circuito para buscar fugas. Si el sensor resulta estar bien y la presión no llega, entonces sí, miramos el turbo.