Guía completa
Aquí el problema no es el frío
Al refrigerante se le sigue llamando anticongelante, pero en Valencia lo que de verdad se le pide es otra cosa. Los veranos son largos, húmedos y con noches que apenas refrescan, y el coche pasa mucho tiempo parado en semáforos con el aire acondicionado funcionando. En esas condiciones el líquido trabaja al límite y, si ha perdido propiedades, se nota antes que en una zona fresca.
Lo que hace además de enfriar
Un refrigerante en buen estado protege el interior del motor y del radiador contra la corrosión, lubrica la bomba de agua y evita que se formen depósitos en los conductos más finos. Esos aditivos se agotan con los años. El líquido puede seguir con buen color y nivel correcto y, aun así, haber dejado de proteger. Cuando se nota, suele ser con una bomba que gotea o un radiador obstruido.
Purgar bien es la mitad del trabajo
Un circuito con una burbuja de aire puede dejar una zona del motor sin líquido y provocar recalentamientos localizados que el indicador no siempre refleja. Algunos coches tienen tornillos de purga; otros piden un orden concreto o un llenado al vacío. Por eso no damos el trabajo por terminado hasta que el motor ha calentado, el termostato ha abierto y el nivel se mantiene estable.
Si la temperatura sube, para el coche en cuanto sea seguro y no abras el vaso de expansión en caliente: el líquido sale a presión.