Guía completa

Dos circuitos que no deberían tocarse

El aceite del motor y el refrigerante viajan por el enfriador separados por paredes finas y juntas. El refrigerante enfría al aceite y, en arranques en frío, le ayuda a calentarse antes. Mientras todo está estanco, nadie se acuerda de esta pieza.

Cuando se mezclan

Con el tiempo las juntas se endurecen y el interior puede fisurarse. Entonces el aceite, que circula a más presión, pasa al circuito del refrigerante, o el refrigerante se cuela en el cárter. En el primer caso verás una película aceitosa en el vaso de expansión; en el segundo, una emulsión cremosa bajo el tapón del aceite.

Ojo con un detalle: en coches que hacen muchos trayectos cortos, sobre todo en invierno, es normal ver algo de condensación blanquecina en el tapón aunque no haya avería. La diferencia está en la cantidad y en si el nivel de refrigerante baja.

Calor y kilómetros

En Valencia los veranos ponen a prueba la refrigeración durante meses: atascos con el aire acondicionado puesto, aparcamientos al sol, viajes por autovía con el coche cargado. El enfriador trabaja con más temperatura y las juntas envejecen antes. Revisar el estado del refrigerante y del aceite en cada mantenimiento permite cazar la avería en sus primeras fases.

Qué se hace después

Cambiar la pieza no es suficiente. Si quedan restos de aceite en el circuito de refrigeración, el radiador y los manguitos se ensucian y el problema reaparece en otra forma. Por eso lavamos ambos circuitos varias veces y volvemos a revisar el coche a los pocos días.