Guía completa

El sol de Valencia y el barniz

Los coches que pasan años aparcados en la calle, con muchas horas de sol al año, acaban con el barniz del techo y del capó cuarteado o blanquecino. Cuando eso ocurre ya no se arregla puliendo: el barniz ha perdido su protección y hay que lijarlo y volver a pintar. Si el daño afecta a casi todas las superficies horizontales, pintar el coche completo suele dar un resultado más uniforme que ir pieza a pieza.

La humedad y el ambiente salino de la costa añaden otro enemigo: pequeños puntos de óxido en los bajos de puertas y pasos de rueda, que hay que sanear antes de pintar.

Por qué tarda tanto

Pintar no es lo que lleva más tiempo. Lo que de verdad cuesta horas es desmontar, reparar cada pequeño golpe, lijar y aparejar. Si se salta ese trabajo, en pocos meses aparecen marcas, desconchones o diferencias de tono en las juntas de las piezas.

Elegir el acabado

Un color sólido es el más sencillo de igualar y reparar en el futuro. Los metalizados y perlados exigen más capas y más cuidado. Los mates son vistosos pero delicados en el mantenimiento diario. Te contamos las ventajas e inconvenientes de cada uno según el uso que le das al coche.

Antes de decidir

A veces un buen pulido o la pintura de solo algunas piezas resuelve el problema. Si es tu caso, te lo recomendaremos antes que un pintado completo.