Guía completa

El daño que casi todo el mundo ha sufrido alguna vez

Rozar el bordillo al aparcar es probablemente el daño estético más común en cualquier flota de coches. Suele pasar maniobrando marcha atrás en un hueco justo o entrando a un garaje con poco margen. El resultado, una llanta rayada, no compromete la seguridad, pero sí se nota en la imagen del coche. Repararla cuesta entre 60 y 120 €, muy por debajo de sustituirla —entre 200 y 800 € según marca y modelo—.

Tres técnicas según el tipo de daño

Para un raspón simple, pintado en cabina: se lija la zona, se aplica masilla si hay una deformación leve y se pinta con esmalte específico para llanta, con un curado controlado. Para una deformación por golpe fuerte, enderezado con máquina específica que aplica presión controlada para devolver la forma original — válido solo si el daño es leve o medio y no hay grietas. Para llantas de gama alta con acabado diamantado, hace falta un torno CNC con cuchilla de diamante que reproduzca exactamente el original; sin ese torno, no hay forma de igualarlo.

Para grietas o picaduras profundas en el asiento del neumático, la soldadura con argón puede resolverlo si el daño es pequeño y no compromete la estructura. Si es grave, toca sustituir por seguridad.

Un matiz que pesa más en coches eléctricos

Las llantas de un coche eléctrico o híbrido enchufable trabajan bajo más exigencia que las de un gasolina equivalente: el peso extra de la batería y el par instantáneo desde parado cargan más el flanco y el borde en cada arrancada y cada rotonda. Se traduce en más raspones por bordillo con el mismo estilo de conducción, y en llantas que a veces montan de fábrica un índice de carga reforzado. Al reparar o repintar, conviene respetar ese índice de carga original — poner una llanta de menor capacidad porque sale más barata es motivo de defecto en la ITV.

Cuándo la respuesta es sustituir, sin matices

Hay señales que descartan la reparación por seguridad: una grieta estructural (no solo estética), un golpe muy severo que pueda haber comprometido la integridad de la pieza, una soldadura previa hecha con técnica inadecuada que ha debilitado la zona, o demasiadas reparaciones acumuladas sobre la misma llanta. La llanta soporta el peso del coche entero en cada frenada y cada curva — no es un componente donde escatimar.

Pintar las cuatro a juego

Si vas a reparar una llanta dañada y las otras tres ya muestran el desgaste típico de la pintura por los años, suele compensar pintarlas las cuatro para que queden uniformes — con descuento por el trabajo conjunto. Es especialmente recomendable antes de vender el coche: puede notarse en el precio final.