Guía completa

Un líquido que trabaja con calor y presión

La bomba de dirección mueve el fluido a mucha presión cada vez que giras el volante. En una ciudad con tantas maniobras de aparcamiento como Valencia, donde encontrar hueco en calles como las del Eixample o Russafa obliga a girar a tope varias veces, ese circuito trabaja más que en un coche de carretera. Con los años el líquido se oscurece, arrastra partículas y protege peor las juntas.

Súmale los veranos largos con el coche aparcado al sol. El vano motor llega a temperaturas altas y el fluido envejece antes.

Coches que no lo necesitan

Buena parte de los coches actuales, sobre todo los híbridos y eléctricos, montan dirección eléctrica: un motor sobre la columna o la cremallera hace el esfuerzo y no hay líquido ni bomba. En ellos un volante duro es un asunto eléctrico o de diagnosis, no de aceite. No te vamos a cobrar un cambio que tu coche no tiene.

Si hay fuga

Un nivel que baja siempre tiene una causa. Los puntos habituales son el manguito de alta presión, el retorno al depósito y los retenes de la cremallera, que se notan por aceite dentro de los fuelles. Cambiar el líquido sin corregir la fuga solo retrasa el problema, así que te diremos de dónde viene antes de rellenar.

Después del cambio

Es normal oír algún ruido suave las primeras maniobras mientras sale el último aire. Si a los pocos días persiste el quejido o el volante vuelve a endurecerse, pásate y revisamos la purga.