Guía completa

La vibración que aparece y desaparece

El síntoma típico es muy reconocible: el volante empieza a temblar al llegar a cierta velocidad y, unos kilómetros por hora más arriba, se calma. Si la vibración la notas en el asiento más que en el volante, el desequilibrio suele estar en las ruedas traseras.

En Valencia es habitual notarlo al salir de la ciudad por las autovías de acceso, justo cuando el coche alcanza velocidad de crucero. En calle, con tanto semáforo, apenas se percibe, y por eso mucha gente lo arrastra durante meses.

Por qué se pierde el equilibrio

Los neumáticos se desgastan de forma irregular, los contrapesos adhesivos se despegan con el lavado a presión o con el calor del verano y los bordillos de las calles estrechas dejan golpes en las llantas. Cada una de esas cosas cambia unos gramos el reparto, y a velocidad de autovía unos gramos se notan.

Coches pesados y llantas grandes

Los SUV, los híbridos y los eléctricos llevan neumáticos anchos y bajos que soportan mucho peso. En ellos un pequeño desequilibrio se transmite más a la dirección y además acelera el desgaste de rótulas y rodamientos. Con llantas de perfil bajo también revisamos con lupa el labio de la llanta, donde los golpes de bordillo son más frecuentes.

Qué te decimos al acabar

Si la rueda no queda bien por mucho contrapeso que se ponga, no vamos a cargarla de plomo para disimularlo. Te enseñamos en la máquina cuál falla y te proponemos la solución: girar el neumático sobre la llanta, reparar la llanta o cambiar la cubierta.