Guía completa
Sol, salitre y faros que se apagan poco a poco
Las ópticas de hoy son de policarbonato, no de cristal. Con muchas horas de sol al año, como las que tiene Valencia, la capa protectora se degrada y el plástico se vuelve amarillento y mate. En los barrios cercanos al mar, el ambiente salino acelera el proceso. El resultado no se nota de golpe: el conductor se acostumbra a ver un poco peor cada invierno sin darse cuenta.
Más luz no es mejor luz
Una bombilla más potente o un LED sin homologar no arreglan un faro opaco ni mal reglado. Al revés: deslumbran al que viene de frente y crean un charco de luz justo delante del coche que deja la cuneta a oscuras. Lo que mejora la visión es un haz bien recortado y a la altura correcta. Se nota al salir de la ciudad de noche, por ejemplo por la CV-500 camino de El Saler y la Albufera, donde se agradece un buen cruce.
Cuando no es la bombilla
En Taller Mecánico Valencia vemos a menudo coches con una bombilla nueva que sigue sin encender. Las causas habituales son un conector quemado, una masa oxidada o un módulo de control de luces que ha dejado de dar señal. Por eso, si cambiar la lámpara no lo arregla, pasamos a medir antes de seguir sustituyendo piezas.