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Más que una bombilla fundida

Un fallo de iluminación parece el problema más simple del coche, y muchas veces lo es: una bombilla halógena que llega al final de su vida útil se cambia en media hora. Pero según la tecnología del faro, el diagnóstico y la reparación cambian bastante, y no todo se resuelve igual de rápido.

Halógeno, xenón y LED no se tratan igual

Las bombillas halógenas (H1, H4, H7, H11 según el punto de luz) son las más sencillas de sustituir y no requieren ajuste electrónico posterior, solo reglaje mecánico. El xenón, con bombillas D2S o D3S, trabaja con un balasto que eleva la tensión y a veces se degrada él mismo antes que la propia bombilla; confundir una avería de balasto con una bombilla fundida es un error habitual. Los faros LED, y en especial los sistemas matrix con haz adaptativo que oculta zonas concretas para no deslumbrar, son conjuntos electrónicos completos: si falla un módulo, puede que haga falta codificación con diagnosis para que el sistema vuelva a coordinar todos los elementos correctamente.

El reglaje, el paso que se olvida

Cambiar una bombilla o un faro completo sin comprobar después el reglaje es dejar el trabajo a medias. Usamos regloscopio para verificar que el haz apunta a la altura y el ángulo exactos que marca la normativa: un faro desalineado ilumina peor la carretera para el propio conductor y deslumbra a quien circula de frente, con el riesgo que eso conlleva de noche.

Por qué no montamos kits LED no homologados en faros de halógeno

El reflector de un faro halógeno está calculado para el punto de luz exacto de esa tecnología. Un kit LED genérico, aunque parezca más potente y “moderno”, cambia por completo el patrón de proyección del haz sin que el conductor lo perciba desde dentro, y puede deslumbrar de forma peligrosa a otros vehículos. Además, no pasa la ITV sin la homologación correspondiente. Si quieres pasar a LED de verdad, lo correcto es un faro completo diseñado para esa tecnología, no una bombilla de sustitución en un reflector que no la contempla.

Cuándo el problema no es la bombilla

Un parpadeo que coincide con baches o vibraciones suele apuntar a un casquillo o conector con mal contacto, no a la bombilla en sí. Lo comprobamos antes de vender una pieza nueva que no va a resolver nada si el fallo está en el punto de conexión.