Guía completa
Dos sistemas con nombre parecido
En un gasolina, la bobina transforma los doce voltios de la batería en la alta tensión que necesita la bujía para hacer saltar la chispa. En un diésel no hay chispa: el gasóleo se inflama por compresión, y los calentadores ayudan cuando el motor está frío. Por eso, aunque ambos se revisan en el mismo servicio, el diagnóstico es diferente.
Clima templado, averías que se esconden
En Valencia los inviernos son suaves y un diésel con un calentador muerto puede seguir arrancando casi normal durante meses. El problema se nota en las pocas mañanas frescas, en forma de un arranque más largo y algo de humo blanco. También en un filtro de partículas que se ensucia antes, porque los primeros minutos el motor quema peor.
En los gasolina, el calor del vano motor durante el verano es duro con las bobinas: el aislamiento envejece y aparecen fallos intermitentes que empeoran con el motor caliente.
Un punto delicado
Un calentador que lleva muchos años en la culata puede estar soldado por la carbonilla. Si se fuerza, se parte, y sacar el trozo es un trabajo largo. Lo tratamos con paciencia y te avisamos antes si vemos riesgo.